domingo, 11 de diciembre de 2011

La televisión basura, el sexo y otras cosas

La televisión ha cambiando diametralmente su función educativa e informativa, variando hacia el entretenimiento soez, vulgar, ficticio, amoral y promiscuo. Este fenómeno, comúnmente llamado "televisión basura" por quienes no tanto lamentan la caída estrepitosa de una televisión medianamente aceptable sino el haberse quedado fuera de ella, muestra en su programación un verdadero circo, que, inteligentemente, se protege afirmando que solo refleja la realidad. Una realidad que impone la idea de que en todas las familia alguno de sus miembros ha sufrido un abuso sexual en su infancia por parte de un familiar adulto; que nos muestra lo normal que es haber tenido tres relaciones a la vez en algún momento determinado; lo extraño y marginal que resulta tener trece o catorce años y no contar ya con una primera relación sexual. En fin, no es necesario explicar que tópico televisivo presenta el mayor rédito a un canal de aire: el sexo.


Hay, inclusive, un factor bastante mas peligroso que el sexo, que presenta hoy la televisión; la idea macabra que supone a cada uno de nosotros la obligación de expresar nuestra opinión sobre cualquier asunto que conforme el menú de la actualidad diaria. Gracias a esto, futbolistas opinan de política, políticos opinan de historia, historiadores opinan de publicidad, publicistas opinan de fútbol, y así se cierra un círculo vicioso, violentamente nocivo para la sociedad, donde ya nadie ocupa el rol que le compete en relación a sus capacidades. Se podrá objetar, y tal vez con justicia, que precisamente de eso se trata la opinión de expresar una visión personal y por lo tanto propia, sin necesidad de seriedad y conocimientos. Pareciese que la opinión del hombre común, no solo vale más, sino que neutraliza y reduce aquellas de personas con más capacidad técnicas e intelectuales.

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